Los que disfrutaron de su música sobre el escenario lo recordarán, seguramente, con esa pasión que ponía cada vez que acomodaba el paño sobre sus rodillas, tomaba el instrumento y cumplía con el ritual de la función. Y quizá como ese hombre apasionado al que le saltaba la tanada ajustando cada detalle, preocupado porque el sonido o las luces no eran los óptimos. José Libertella nació en Calvera, Italia, su padre Juan construía tejas y trabajaba la tierra, fue el primero en emigrar a la Argentina. José lo siguió el 7 de junio de 1934, tenía once meses, viajó en el buque Principessa María en brazos de su madre.
«Mi niñez en Villa Lugano fue tranquila hasta que vi a un tipo tocando el bandoneón cerca de mi casa. Fue una magia: yo tocaba un poco la verdulera de mi tío, pero era otra cosa. Mi primer bandoneón estaba medio roto. Había sido del conjunto “Los Viudos”, que tocaban por lo pueblos y como chiste hacían que la gente pateara el bandoneón. Lo compré por 170 pesos y mi papá pagó una parte en chapas de zinc. Lo empecé a estudiar con varios maestros, perfeccionándome luego con Francisco Requena y con Marcos Madrigal. Hasta que un día me escuchó Humberto Canaro y me dijo: «Venite p’al centro o te vas a quedar entre los yuyos.».
Así comenzó una carrera extraordinaria no solo como bandoneonista, también como director de orquesta, arreglador y compositor, con títulos como “Rapsodia de arrabal”, “París otoñal”, “Universo”, “Bajo romántico” y “Organito arrabalero”, entre otros.
En 1948, integró la fugaz orquesta de Alberto Suárez Villanueva. En 1950, la de Osmar Maderna donde conoció a Luis Stazo. Al fallecer Maderna prosiguió hasta 1955 en la Orquesta Símbolo dirigida por Aquiles Roggero. Luego lo requiere Carlos Di Sarli y tiene en la línea fueyera como compañeros a Alfredo Marcucci y Julián Plaza. Integró el conjunto de Ángel Vargas —cuando se separó brevemente de Ángel D’Agostino—, después formó su propio conjunto que dirigió y arregló durante siete años (1959-1966) y acompañó a Miguel Montero, con quien realizó de seis discos larga duración.
En 1967, creó el Cuarteto Gloria: Jorge Dragone (piano), Claudio González (violín), Rafael Ferro (bajo) y Pepe (bandoneón) para darle el marco orquestal a Edmundo Rivero en su gira por Japón, allí Libertella tiene editados once discos, lo que remarca la admiración que siempre ha despertado en aquel país. Por esa época se presentó en la Avenida Corrientes en “Patio de Tango”, como también ofreció algunos conciertos en el desaparecido Teatro Apolo, llegando con aquellos músicos a la sala de grabación del sello Odeon, entre otros estaban Raúl Volinier (piano), Eduardo Walczak (violín), Alberto Celenza (bajo), Adriano Fanelli (cello), Andrés Rivas (viola) y él como director.
El 23 de abril de 1973 fue una fecha fundamental en su trayectoria, se crea el Sexteto Mayor, con presentación en “La Casa de Gardel”. Dijo al respecto: «Al principio creíamos que íbamos a durar quince días, entre otras cosas porque nuestros violinistas tenían mucho trabajo en otros géneros, grababan todo los días y llegaban agotados. Con decir que Fernando Suárez Paz se durmió en escena tocando su solo de “Otoño Porteño”». Comienzan las giras por nuestro país y por Latinoamérica, pero la primera gran ovación y repercusión posterior fue cuando en 1981 actúan en París en la inauguración de “Trottoirs de Buenos Aires”, donde estuvieron presente, Julio Cortázar, Ives Montand y Paloma Picasso, entre otros.
Comenzaba la conquista de Europa y el resto del mundo. Luego la total consagración con el recordado espectáculo “Tango Argentino”. Dijo: «Hacemos cosas tradicionales y otras no tanto, pero muy audibles». En 1992, la creación de otro espectáculo: “Tango Pasión”, que no se detuvo -para Pepe- hasta su último día, cuando comenzó a comprender que nunca sería olvidado.
A la resignada hora del consuelo, habrá que decir que lo aguardaba un final acorde con su vida: en una París otoñal durante una de las tantas giras del Sexteto Mayor, a horas de un concierto (que finalmente sus compañeros dieron en su homenaje), tras una súbita crisis cardiaca le llegó la muerte sin largos prólogos, el 8 de diciembre de 2004. Tenía 71 años, treinta y uno de ellos al frente del conjunto que había creado con Luis Stazo. Acababa de recibir en Buenos Aires el premio a la trayectoria del Fondo Nacional de las Artes. Estaba haciendo “Tango Pasión”, dos palabras que resumen su destino.
(Publicado en el diario "Clarín" el 9 de diciembre de 2004)
19 de julio de 1984
Falleció Ernesto Famá. Cantor. Su voz nos dejó más de trescientas grabaciones y bien se lo puede considerar, sin haber sido el primero, el estribillista por antonomasia. De tal cantidad de registros no superan los veinte, aquellos en los cuales interpreta la letra entera.
11 de julio de 1914
Nace Aníbal Troilo. Director, músico y compositor. El creador del estilo bandoneonístico más completo, más perfecto, más "duende" sin distinción de sensibilidades o de épocas.
04 de julio de 1992
Fallece Astor Piazzolla. Compositor y bandoneonista. Creó un nuevo género llamado tango sinfónico. Renovó de forma decisiva el tango, introduciendo nuevas estructuras armónicas y rítmicas tomadas de la clásica y el jazz. Nacido un 11 de marzo de 1921 en la ciudad de Mar del Plata, su infancia fue compartida entre Buenos Aires y Nueva York. Tenía nueve años cuando empezó a incursionar en el mundo de la música.
Roberto Goyeneche
“Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”
Aníbal Troilo
"De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."
Carlos Gardel
"Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

El Concierto para Violín fue compuesto en el verano de 1878, en el pueblo de Pörtschach, en los Alpes austríacos. Joseph Joachim fue el solista cuando Brahms dirigió el estreno en enero de 1879, en Leipzig. Los conciertos para violín de Chaikovski, Brahms y Beethoven tienen ciertas cosas en común. Cada uno de ellos fue considerado prácticamente inejecutable cuando era nuevo, actualmente forman parte del repertorio normal de prácticamente todo violinista. Los tres son en Re mayor.
La ópera Don Giovanni cerrará la temporada del Gran Teatre del Liceu en Barcelona entre los días 22 y 30 de julio. La obra de Mozart está dirigida musicalmente por Friedrich Haider y escénicamente por Calixto Bieito quien presenta un Don Juan aturdido por los placeres de los estímulos inmediatos como el alcohol, el sexo o las drogas. Los temas de la amoralidad del personaje y la autodestrucción a la que le lleva su comportamiento son los temas principales de la obra, ambientada en la Barcelona actual.