La resurrección del cuarenta, la nostalgia de una época de cantores insuperables y la alegría de recuperar el recuerdo de aquellos tiempos del tango invicto, todo eso fue Luis Cardei. Escuchar su voz, profunda y pequeña, nos transporta al Buenos Aires de los patios con glicinas, del chirrido del viejo tranvía, de la bohemia del “trocen”, de las revistas del Maipo y El Nacional, de los primeros boletos en el hipódromo y de tantas otras cosas. Un pedacito de cantor, una enormidad de ser humano. Fue un cantor intimista, de fraseo porteño y delicado que generaba un clima emotivo con su media voz que se va quebrando lentamente, como si se fuera apagando.
Si hiciera falta clasificar a este muchacho nacido en el barrio de Villa Urquiza, diríamos que pertenecía a la raza de los Raúl Berón, de los Ángel Vargas, de los Enrique Campos, de los Floreal Ruiz, de las grandes medias voces de la música ciudadana.
Lo descubrimos ya entrados los años ’90, sencillo, humilde, acompañado por su amigo Antonio Pisano con su bandoneón. Su vida artística había transitado por las sórdidas noches de cantinas y bodegones, con su repertorio de reliquias casi olvidadas, paradójicamente rescatado por el exclusivo escenario del Foro Gandhi y, fundamentalmente, por ese gran intuitivo que fue Cacho Vázquez, entonces titular del Club del Vino.
Corría el año 1994, cuando recibí la invitación de Cacho y allí lo vi por primera vez. Me acuerdo que necesitó ayuda para subir al escenario y que se tomó su tiempo para empezar. Me emocioné y quise compararlo y no pude, era una voz familiar pero distinta. Me llevé de recuerdo su disco, editado por el Club del Vino, sin caja ni información, que contiene bellezas como “Ventarrón”, “Viejo baldío”, “Un momento”, entre otras.
Padecía una espantosa enfermedad, la hemofilia y, como si esto no hubiera sido bastante, de chico sufrió la poliomelitis.
Durante 25 años actuó en la cantina “Arturito” de Parque Patricios junto a Pisano, con un repertorio de corte gardeliano, que rescataba muchos temas olvidados, tangos y valses, que contaban historias simples, a veces inocentes, de honda frescura.
Admiraba a Gardel y renegaba del tango con letras modernas, que definía como intelectualizadas: «Después surge el poeta que perfuma el tango, lo intelectualiza y entonces, para sentir la letra ya hay que pensarla. Yo necesito emocionarme con el argumento ya que juego interpretando al personaje.»
En sus recitales ponía humor y se reía cuando lo llamaban “el nuevo Goyeneche” y aclaraba que no creía en las sucesiones pero, si le dejaban pedir, quería ser Gardel. Cuando el público le requería los clásicos: “Cambalache”, “Naranjo en flor”, “Los mareados” o “La última curda”, respondía indefectiblemente como disculpándose, con una sonrisa: «No los sé». Y comentaba con su bandoneonista: «Vamos a tener que aprenderlos, Antonito, porque la gente siempre nos pide esos temas.»
Participó en la película de Fernando “Pino” Solanas, “La nube”, estrenada el 3 de septiembre de 1998. Ese año inició una experiencia como titular de una tanguería en el Paseo La Plaza, en la esquina de Montevideo y Sarmiento. No le fue bien. Sus últimos recitales fueron en mayo de 2000, en el café literario Opera Prima, de la calle Paraná 1259.
La muerte sobrevino por un contagio de hepatitis C en una transfusión rutinaria y nos robó a este artista cabal, que tuvo su momento de gloria, tan fugaz como merecido.
Ricardo García Blaya
www.todotango.com
Video: Anclao en París - Luis Cardei
18 de mayo de 1975
Fallece Aníbal "Pichuco" Troilo. Director, músico y compositor. El creador del estilo bandoneonístico más completo, más perfecto, más "duende" sin distinción de sensibilidades o de épocas.
16 de mayo de 1924
Nace Aldo Calderón. Cantor y guitarrista. Su voz, de excelente coloratura y claro decir, se expresaba a través de un importante repertorio de tangos, milongas y estilos criollos, que lograba entusiasmar al público. Canto junto a las orquestas de Francisco Rotundo y Aníbal Troilo.
27 de abril de 1953
Nace Rosanna Falasca. Cancionista. Su historia artística no difiere de la mayoría de las cancionistas del tango. En ella la excepción fue su apresurado final en pleno auge, sólo comparable al de Susy Leiva, en un accidente automovilístico.
Roberto Goyeneche
“Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”
Aníbal Troilo
"De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."
Carlos Gardel
"Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

Con Falstaff Verdi llega a un estilo claro, casi mozartiano, en el que cada frase, cada melodía, cada sonido destella, brilla e ilumina. En el estreno del 9 de febrero de 1893 estaban Pietro Mascagni, cuya Cavalleria rusticana había comenzado a conquistar el mundo, y Giacomo Puccini, que acababa de lograr un éxito decisivo con Manon Lescaut. La nueva generación se inclinaba ante el viejo e indiscutido maestro y admiraba su joven espíritu, que al final de su carrera había emprendido algo nuevo y estaba en condiciones de realizarlo.
El tenor mexicano Arturo Chacón-Cruz participará, junto a otros destacados artistas, en la próxima edición del Festival Internacional de Ópera de Miskolc, que comenzará el próximo 11 de junio. Asimismo, el certamen prevé la actuación del bajo georgiano Paata Burchuladze y de Alexander Vedernikov, director artístico del Teatro Bolshoi de Moscú, anunció hoy en rueda de prensa el director del certamen, Tamás Bátor.