Este ensayo concilia dos mundos aparentemente gastados sobre el vivenciar de Buenos Aires: el tango y la psicología. Su novedosa aproximación a ambas temáticas se da sobre la base del atravesamiento que notoriamente deja entrever el autor en uno y otro arte. El franco rastreo del espíritu tanguero elaborado en estas líneas nos alumbra un ignorado camino de análisis.
De este libro surgen, con la sintética vividez de los pantallazos cinematográficos, las virtuales biogafías de sesenta y cinco tangos memorables. Francisco García Jiménez los ha elegido entre otros de similar trascendencia, sin que en la selección hayan prevalecido más razones que las de aprovechar las documentaciones mayormente accesibles y los propios recuerdos personales, por sí ínsito valor de testimonio.
El tango, por medio de sus letras, nos marca, nos va dando pautas de nuestra manera de ver el mundo, de nuestra manera de ser y de hacer. Ningún argentino puede desvincularse. Aunque no le interese, no lo escuche, no lo baile, no lo cante. El tango lo involucra, nos involucra…
Afirmar que Carlos Gardel, además de ser el cantor de tangos más importante de la historia, es uno de los grandes mitos populares, es casi una obviedad. Precisamente por eso, su verdadera historia ha sido reemplazada por un cúmulo de leyendas que no hacen justicia a aspectos esenciales de su personalidad, ocultan o distorsionan muchos sucesos de su vida y dificultan de ese modo la comprensión integral de uno de los personajes más importantes de la música popular del siglo XX.
Cada noche se arma una milonga. En Buenos Aires, pero también en Cracovia o en Londres, en la Rusia helada, una legión secreta y firme de concurrentes alista sus prendas, se mira fugazmente en el espejo y parte hacia el baile. En un elenco variado que hasta la madrugada hace punta en salones paquetes o de los otros, con un decorado de años ha o de modernidad lisa. En la pista se cruzan el virtuosismo y el esfuerzo, las jóvenes y los maduros, el traje oscuro y a rayas, el vestido con tajo y los jeans. Y al margen de todas las diferencias, los cuerpos trazan su propia deriva y reviven el tango.
Sostiene José Gobello que el tango es una tríada "danza, canto, música", manifestada con características distintas en tres períodos, cada uno de los cuales abarca alrededor de cuatro décadas, la gran aldea, la cosmópolis y la megalópolis. En sus páginas aporta el autor algunas referencias inéditas que acrecientan el saber tanguero, e interpreta nuevamente, observándolos desde puntos de vista no comunes, hechos y datos que duelen darse por definitivamente estudiados.
Astor Piazzola fue un genio musical que usó la música del tango como materia prima para la creación de un novedoso género musical. En esta obra, las autoras captan de una manera admirable la vida llena de matices de este músico extraordinario, un visionario que ganó fama internacional mientras despertaba amargas polémicas en su propia patria.
Aníbal Troilo, el hombre que hacía "hablar" al bandoneón, tuvo una vida de novela. Más conocido como Pichuco, su nombre fue sinónimo del tango y de la bohemia porteña. Alma de bandoneón reconstruye en forma novelada la historia de este mítico e inolvidable personaje.
11 de diciembre de 1890
Nace Carlos Gardel. Uno de los máximos referentes del tango a nivel mundial. Gardel fue un personaje emblemático en vida y lo sigue siendo, potenciado por la ascendiente proyección afectiva y social de su legendaria memoria.
11 de diciembre de 1899
Nace Julio de Caro, director de orquesta y compositor de tangos. De Caro conservó la esencia del tango arrabalero, bravío y lúdico de los iniciadores, pero fundiéndolo con una expresividad sentimental y melancólica desconocida hasta entonces, reconciliando así la raíz criollista con la influencia europeizante.
04 de junio de 1906
Nace Domingo Federico. Bandoneonista, director y compositor. Formó parte de la orquesta de Juan Canaro, en 1939 ingresa a la de Miguel Caló, hasta formar su propia orquesta en 1943.
Roberto Goyeneche
“Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”
Aníbal Troilo
"De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."
Carlos Gardel
"Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

La Octava Sinfonía fue iniciada el 26 de agosto de 1889 y terminada el 8 de noviembre del mismo año. Dvorak dirigió el estreno en Praga, el 2 de febrero de 1890. La obra refleja no sólo el humor más feliz de Dvorak, sino también una continuación del compromiso con el nacionalismo checo de su música. Debido a que fue compuesta en su casa de verano en Vysoká, lejos de las presiones profesionales de la vida urbana y posiblemente porque el compositor se proponía invocar la música folclórica, la sinfonía fue compuesta sin esfuerzo.
Patético es el nombre que Enrique Granados puso a su primer concierto para piano y orquesta, una obra que dejó inconclusa y que ahora ha sido rescatada por el director de orquesta Melani Mestre (Barcelona, 1976), actual titular de la Orquesta Sinfónica de Lviv (Ucrania). Mestre ha llegado hasta la partitura siguiendo el rastro en París de un borrador con algunos compases que encontró en un mercadillo parisino. El boceto le llevó, en septiembre del año pasado, hasta la Biblioteca de Catalunya, donde se encontraba olvidada entre miles de libros y documentos, la partitura original.